Pedazo de mierda, voy a hundirte tanto que ni el estiércol te va a querer de vecino. Eres un aborto de la naturaleza, un desperdicio tan repugnante que hasta las moscas te esquivan por asco. ¿Crees que mereces respirar el mismo aire que los demás? Ni de broma, tú solo sirves para gatear bajo las suelas de los amantes de tu mujer, chupando lo que te tiran como el perro sarnoso que eres.
Te escupen en la cara y tú lo lames como si fuera miel, te abofetean hasta dejarte morado y tú gimes de gusto, pedazo de escoria. Eres una puta barata, un juguete roto que usan para limpiarse el culo después de follarse a tu mujer delante de tus ojos llorosos.
No eres nada, menos que nada, un charco de pus con patas que suplica por más porque no sabe hacer otra cosa.